En realidad nunca supe lo que quería ser. Recuerdo ir en 3º año básico y mi profesora preguntando uno a uno que queríamos  estudiar cuando fuéramos grandes, generalmente se escuchaba entre esas agudas voces un ‘seré veterinario’ o un ‘seré doctor’, pero llegado mi turno no tenía idea, ¿llegado un momento tenía que elegir algo? Había crecido con la imagen de la típica madre dueña de casa, un padre sostenedor con una carga laboral bastante grande, y así crecí, viviendo en las nubes creando mi propio mundo.

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Los años pasaron volando y llego el momento de elegir carrera, ese último año escolar en el que piensas que tienes que elegir una buena profesión que te va a seguir toda la vida, que tienes que ver la empleabilidad, el campo laboral, la malla, que la u este acreditada, las becas, créditos, porque si no tienes al menos el crédito no puedes estudiar, y yo ahí, no tenía idea para donde iba la micro, solo faltaban un par de semanas para rendir la psu (prueba de selección universitaria) y todos al menos tenían alguna idea de lo que querían estudiar, mi madre antes de que naciera yo, había sido asistente dental en la armada, me comento de que se trataba y me decidí, iba a seguir sus pasos. Entonces en diciembre fui a dar la psu como un mero trámite, súper relajada termine la prueba en 45 minutos, fui la primera en salir de la sala y chao psu. A los días siguientes me fui a matricular a un instituto para estudiar ‘técnico en odontología’ (lo mismo que asistente dental, pero con otro título, porque hoy en día entre más bonito el nombre, mejor), durante las vacaciones me dedique a estudiar los materiales dentales, anatomofisiología, y todo lo relacionado con lo bucal. En marzo llegue a clases súper preparada, la primera actividad académica que tuve fue dar un examen de matemáticas y otro de lenguaje para eximirme de esos ramos ‘relleno’, ¿Cuál fue mi sorpresa? De los 1200 alumnos del área de salud solamente nos eximimos 37. ¿Qué onda? Yo jamás fui buena ni en matemáticas, apenas me salvaban los 4.0 para no echarme los ramos en el colegio ¿y ahora era uno de los mejores puntajes?

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Algo estaba mal, no me calzaba. Bueno, seguí adelante con esto, pero poco a poco me fui dando cuenta que en realidad, mis capacidades académicas iban mucho más allá, necesitaba un desafío mayor, nunca estuve segura de si allí regalaban las notas o si solo simplemente yo no era para ese tipo de carrera, pero termine mi primer semestre con promedio general 6.8, y me retiré. Sabía que necesitaba otra cosa en mi vida.

Durante los siguientes 2 años trabaje, mientras decidía que carrera elegir, nunca he descubierto una verdadera vocación en mí, yo suponía que la gente sentía esa pasión que hace que se ericen los vellitos cada vez que piensa en su profesión, pero me di cuenta, al ver a mis amigos y compañeros, que son muy pocos los que sienten eso, y lo mejor es evaluar las habilidades de cada uno y elegir algo que nos agrade y que sepamos que podemos desempeñarnos bien, y si podemos ayudar a otros con nuestros conocimientos, mucho mejor, obviamente si vamos a ser médicos o profesores, algo de vocación se debe tener o al menos las ganas de ayudar al otro.

Y así llegué a este año, con mi trabajo me pagué un preuniversitario para refrescar mis conocimientos y ponerme en onda con los ensayos y facsímiles. Rendí la prueba hace un par de semanas, y este sábado 28 de diciembre publicarán los resultados de la psu, ahora solo queda esperar que todo el esfuerzo y sacrificio valga la pena y se vea reflejado en el resultado de una prueba que en máximo 80 preguntas evalúa todo tu conocimiento durante los 4 años de la educación media.