Sentada en una mesa del bar, de fondo se escucha Creep de Radiohead, recuerdos vienen a mi memoria y ayudan a disipar un poco la incomodidad del silencio entre ambos, comienzo a recordar nuestro primer beso, comienzo a sentir sus labios sobre los míos, su aliento acercándose a mi rostro, sus manos enmarcando mi cara, subo la mirada y aún estás ahí, distante, separado de mi. El mesero se acerca y nos toma la orden, tú tomas un café capuccino, yo pido lo mismo. Son las únicas palabras que se oyen, sigues tecleando tu celular, se nota una leve sonrisa en su rostro, cuanto desearía haberla generado yo, pero eso ya no ocurre hace mucho, comienzo a recordar la primera vez que nos vimos, pienso en aquellos días felices cuando caminábamos y saltábamos como dos pequeños niños, tanto amor convertido en nada. Contra la pared siento tu fría alma, no es culpa de alguno de los dos que esto no esté funcionando. Los cafés sobre la mesa, permiten cierta cercanía. ¿Cómo has estado? sale de tus labios, bien gracias, digo, pero mi mente grita ¡pésimo!, primer sorbo, recuerdo quete amo, al mirarnos siento que nuestras almas ya no están conectadas, no siento esa chispa que tuvimos tanto tiempo, segundo sorbo, ¿me amas?, dentro de mi hay algo diciendo que no, cuanto quisiera que pudieras ver mi corazón, pero es hora de marchar, el café casi intacto queda sobre la mesa, ambos nos ponemos de pie, un abrazo eterno y una lágrima son los testigos de nuestro último adiós.

hug