La palpitación de ambos corazones entremezclados con el sonido de la respiración, cada vez más agitada, cada vez más cortante.

Labios contra labios, navegando por mares inexorables de olas golpeadoras.

Amante de noches eternas que recae bajo el gozo físico, toque sensual de manos frágiles como las almas que nos componen.

corazones que se llenan, pero que se vacían una vez que amanece.