LEMA DE LA CIUDAD:

Llevo aproximadamente 13 años viviendo en Villa Alemana, en ese entonces el lema de la ciudad era ‘ ciudad de los molinos’ debido a su gran cantidad de molinos de vientos que adornaban el paisaje, ahora apenas es posible divisar unos 5 molinos que estan como ‘decoracion patrimonial’, luego con el cambio de alcalde y de administracion paso a tener el lema ‘ciudad de la eterna juventud’ algo que sirvio como muchos años en mi etapa escolar para base de chistes, puesto que esta ciudad era reconocida como la ciudad para jubilados que venian a pasar sus ultimos momentos en tranquilidad, al bajar al centro era notoria la cantidad de adultos mayores por sobre adultos y adolescentes.  Ahora ultimo se cambio al peor lema que se puede tener ‘ciudad del medio ambiente’ de partida, lo unico que ayuda al medio ambiente en esta ciudad son 3 tachos de colores en la plaza Belén para reciclar y ciertos cubos ubicados en cada sector de la comuna en donde uno deposita los envases plásticos.

YO SOLÍA VIVIR EN EL CAMPO:

cuando compramos esta casa, era hermoso, todo era mágico. Viviamos en viña del mar en un departamento, acostumbrados al cemento y al ir y venir de la rutina caótica urbana. Llegar aqui fue un cambio en 180 grados, era un conjunto de 5 cuadras de casas a lo más, rodeada de bosque y de parcelas, de hecho recuerdo siendo adolescente que durante un tiempo teniamos que guardar a los animales temprano en el interior de la casa por que habian ‘murcielagos gigantes que raptaban gatos’,  en la esquina de mi casa habia una granja con muchas vacas y ovejar, y en la otra esquina habia una casa casi colonial con miles de gallinas. Ahora no queda nada de eso, estos 3 ultimos años lo unico que veo es cómo la civilizacion ha ido avanzando quitandonos lo mas preciado que teniamos, estoy rodeada de casas y departamentos, lo más lamentable es que mis hijos jamás verán lo que yo ví ni lo que viví. No elevaran volantines en el cerro por el cual corrí, no correran arrancando de gallinas satanicas ni jugaran a la pelota en medio de la calle sin temor de ser atropellados por autos que corren a 100 km/hr.