El único espacio entre nosotros que queda es la mentira,

aquella mentira que formo nuestros mundos

queriendo parecer un Edén,un paraíso infinito

en cuyos sentidos nos perdíamos eternamente buscando amor.

No puedo dejar de pensar en tu silueta,

silueta armoniosa de pensares permanentes

conexiones mas profundas que el alma, mas profundas que el abismo.

Creamos, si, creamos por un momento una odisea temblorosa de sensaciones

inhalamos el saber y lo tiramos por la borda, creyendo que destruyendo la mentalidad del otro seriamos superiores. Pero no fue así.

Nos destruimos hasta caer.

Tu caíste.

Yo caí.

Fuimos ofrendas soberbias, colapsadas en temor.